Biometria vascular

Una de las biometrías que más está dando que hablar últimamente en el panorama de la seguridad informática es la biometría vascular. Aunque otras biometrías como la de la huella dactilar o la biometría facial tienen más reconocimiento popular, la biometría vascular se está haciendo un hueco importante gracias a sus buenos resultados. Esta biometría consiste en el reconocimiento de patrones vasculares dentro del cuerpo de una persona. Mediante el uso de luz casi infrarroja se pueden reflejar los vasos sanguíneos, que conforman un patrón único para cada ser humano. Normalmente se utiliza esta técnica para hallar los patrones situados en la palma o el dorso de la mano, la muñeca o en alguno de los dedos.

Las investigaciones realizadas determinan que la manera en que se encuentran dispuestas las venas dentro del cuerpo son únicas para cada individuo específico, y además no varían con el tiempo. Por otro lado, se trata de una biometría muy “limpia”: no es especialmente intrusiva con el sujeto y no necesita contacto con ningún aparato, ya que el lector no necesita ser tocado para la correcta lectura del patrón vascular.

Biometria vascular
 

Otra de las ventajas que ofrece esta biometría es que se trata de un sistema bastante complicado de falsificar. Las venas se encuentran dentro de la mano o el dedo y por tanto su copia o modificación es bastante difícil. Como complemento de seguridad, algunos lectores del mercado comprueban el paso de sangre a través de los vasos sanguíneos, lo que elimina la posibilidad de la utilización de objetos inertes. En algunos estudios realizados, se ha comprobado que este tipo de biometría alcanza FRR (tasas de falso rechazo) inferiores al 0.01% y FAR (tasas de falso positivo) inferiores al 0.0001%, lo que la hace prácticamente despreciables.

El funcionamiento de un lector de patrones vasculares es el siguiente. Se dispone de una fuente emisora de luz casi infrarroja, cuya longitud de onda es aproximadamente 760 nm. La sangre es capaz de absorber este tipo de luz, mientras que el resto de tejidos orgánicos (huesos, piel, músculos, etc.) no lo consiguen. Mediante un sensor específico se obtendrá una imagen donde los vasos sanguíneos son visibles como líneas oscuras y el resto del dedo o de la mano aparecerá en un color más claro. A partir de estas líneas se genera un patrón que conforma la biometría personal única para el sujeto.
Por último se añade una tabla donde se compara la biometría vascular con el resto de las biometrías más utilizadas en la actualidad.

Tabla comparativa de Biometria


Como se puede comprobar, la biometría vascular destaca en casi todas las características, siendo la más valorada en la mayoría de las ocasiones. Su baja implantación en el mercado actual responde a que se trata de una biometría bastante joven. De hecho los primeros estudios en el campo datan de finales de los 90, principios de 2000. Ello ha acarreado que los costes fueran algo más elevados que biometrías más “tradicionales”, algo que con el paso del tiempo se irá reduciendo hasta situarse en términos semejantes a las demás biometrías.

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